"Hombres de Negro" por Aldo Astete Cuadra.

Abren los fuegos del especial lovecraftiano, la dupla de Aldo Astete en las letras y All Gore en la ilustración con el relato "Hombres de Negro".

Editorial: Especial de Lovecraft y más noticias.

Mes de H. P. Lovecraft, venta en verde de Austrobórea Editores para la reedición de las obras de Aldo Astete Cuadra y Pablo Espinoza Bardi, y lo nuevo de Ominous Tales.

"Rebeca" por Aldo Astete Cuadra.

Relato de Aldo Astete Cuadra, con el debut en los lápices de Johnny Aracena.

"Sueños Lovecraftianos" por Pablo Espinoza Bardi.

En el mes del mar de Chile del Terror, no podía faltar un relato lovecraftiano, a cargo de Pablo Espinoza Bardi en las letras y Alex Olivares en la ilustración.

"Solo" por Aldo Astete Cuadra.

Aldo Astete Cuadra, junto a los trazos de Ana Oyanadel, nos traen un relato enmarcado en nuestro mes del mar.

"Necrotesta Pedófaga" por Fraterno Dracon Saccis.

Continúa el mes del mar en Chile del Terror, con un relato de horror escrito por Fraterno Dracon Saccis e ilustrado por All Gore..

"Cuando se rompen las olas" por Aldo Astete Cuadra.

Inauguramos nuestro mes del mar con una publicación nocturna, presentada por la dupla Aldo Astete - Visceral.

martes, 26 de junio de 2012

"Calles Interminables" Por Fraterno Dracon Saccis


   
"Death and  the Maiden" - Laurie Lipton
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     La humedad de la niebla me sofoca.
     La visibilidad es lechosa. Perfectamente podría haber tenido cataratas y no vería peor. Frente a mi nariz podría haber un farol, un árbol, incluso una casa y no la percibiría hasta colisionar.
     Al principio corría rasgando la neblina, cuyas hebras formadas por mi deambular, se reintegraban como si se tratase de un lago por donde pasó una vara. La vaho que me rodea parece estar vivo, acosándome en carcajadas mudas. Me acaricia con sus gélidos dedos, cual guadaña que me desgarra la columna con escalofríos.
     El tiempo no transcurre, o si lo hace, es de una forma lenta y dolorosa. No hay cambios de luz, temperatura, ni de densidad en la niebla. Es un limbo personal, donde el espacio es una sátira de la realidad, una burla lánguida y eterna. Mi laberinto no tiene paredes ni pasillos, solo este suelo empedrado que parece el fondo repetitivo de un viejo dibujo animado. A ratos, mis pasos rebotan en las paredes de algún callejón. Corro para aferrarme a ellas, en un esfuerzo infructuoso. No encuentro nada más que niebla.
     La ignorancia y la soledad se pelean por mi carne. Aves carroñeras que revolotean a la espera de mi colapso. Tal vez no deban esperar mucho.
     Entonces, una silueta se dibuja en la luz que lucha por atravesar el aire cargado. En un momento está, en el otro, se disuelve como tinta fresca sobre un papel olvidado bajo la lluvia. Un susurro como recado olvidado penetra con andar arácnido por mi oído. No importa lo que dice, si no cómo lo dice. Es solo una palabra, pero en ella hay tantos mensajes. Me cuenta que ya no estaré solo, que mi búsqueda ha terminado. No habrán más lágrimas sobre la leche derramada, no más piedras en el pecho, no más confesionarios abandonados al reino de las telarañas.

lunes, 18 de junio de 2012

"Baño de Muerte" por Aldo Astete Cuadra


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Intranquilo daba vueltas por la sala, fumaba aunque la mayor parte del cigarro se consumía entre sus dedos. Todos se habían retirado a sus habitaciones, su mujer y sus dos hijas. Muy a su pesar ingresó al baño, encendió el calefón y se miró al espejo. No recordaba cuándo la ducha se había convertido en algo desagradable hasta el punto de evitarla por todos los medios, descuidando así su aseo personal. No le gustaba el reflejo que el espejo le devolvía, un rostro sombrío y cansado que evidenciaba la desastrosa vida que soportaba. Intentaba evitar que su familia se percatara de su mala racha, se engañaba pensando que su mujer aún continuaba a su lado como cuando eran jóvenes.
Tomó al azar un raído libro del anaquel reservado para albergar las lecturas en el baño, lo abrió por el centro y tras hojearlo un poco dio con el título “La gallina degollada”.
Tras leer el cuento, maquinalmente se quitó la ropa, no quería ducharse, pero su hedor ya no soportaba más excusas,  percibía la molestia de las personas que se le acercaban, mujer e hijas incluidas.
Giró el grifo, estiró con disgusto la mano para sentir cómo lentamente el agua se tornaba tibia. Decidió que la temperatura estaba bien e ingresó a la tina, corrió la cortina y se dejó empapar resignado. Casi llegó a sentir agrado ante la tibieza del agua deslizándose rápidamente por el cuerpo en una verticalidad gravitante, reponedora. Sin embargo, su mente se instaló en la infancia, en los momentos olvidados y vedados por su memoria, la sensación de angustiosa violencia, de completo desamparo provocaron los primeras lágrimas que se confundieron con el agua que corría por su rostro.

jueves, 14 de junio de 2012

Arkham. Relatos de horror cósmico


Arkham. Relatos de horror cósmico
Varios Autores (Autor)
CARÁCTERISTAS DE LA EDICIÓN

Ficha técnica:

Páginas: 220 aprox.
Formato: 148 x 210 mm.
Portada a color (300 gr.) con laminado mate.
Interior offset (90gr.) en blanco y negro.
Encuadernación fresada pur.

Fecha de publicación: junio 2012

<<"Arkham. Relatos de horror cósmico" es una antología que nace fruto de la colaboración entre Tyrannosaurus Books y el blog Infectados dirigido por Macu Marrero. Se trata de una antología de 16 textos inéditos que giran entorno a Arkham y los mitos lovecraftianos, relatos repletos de terror, misterios y hechos inexplicables.>>



Así comienza la presentación de este compendio de historias inspirada en la mitología creada por el legendario autor norteamericano Howard Phillips Lovecraft, y donde uno de nuestros socios fundadores, R.F. Yáñez (Paul Eric), participa con el relato "El Espejo". 

lunes, 11 de junio de 2012

"El Origen del Ratón de los Dientes (según Guillermo del Toro)" Por Diego Escobedo

Hace poco tuve el privilegio de ir a ver Don´t be afraid of the dark (cortesía de Canal Freak) película de terror que verdaderamente me encantó, pero en lugar de hacer una reseña me ocuparé de cierto dato que mencionan hacia el final del film:



Cuando el personaje de Katie Holmes busca averiguar el origen de las criaturas que dice ver su hijastra, acude a la biblioteca pública donde el bibliotecario le habla de unos duendes “anteriores a la humanidad” (bastante lovecraftiana esa idea) que se alimentaban de huesos y dientes de niños, por lo que era usual que estos los secuestraran hasta que llegaron a una tregua con el Papa Silvestre II, en la cual se les darían dientes (de leche, pues de adultos no le servían) a cambios de monedas de plata, lo cual sería el origen de la tradición de dejar los dientes de leche debajo de la almohada a cambio de dinero.

Contextualicemos un poco primero:

lunes, 4 de junio de 2012

"Recordar", por Paul Eric

Hay que basarse en los placeres de la vida. No hay que regresar el pasado sino vivir el presente, pues ni el futuro importa. Eran la clase de cosas que solía recordar Francisco con una antigua pareja. Cosa curiosa, pues al recordarla, hacía caso omiso a una de sus leyes. Pero ¿cómo no pensar en ella? No de aquella forma donde sus cejas se fruncían, ni tampoco sus fuertes discusiones; que más de alguna vez llegaron a las manos. Ella sonreía y él respondía haciéndole el amor. Una sinergia de dos personas de impecables imperfecciones, pero que bajo las sábanas formaban una armoniosa amalgama.
     Ella mujer separada de más de treinta años —no importaba la exactitud— y él, un joven que aún no entendía de responsabilidades. Juntos no alcanzaban a ser dinamita, pero de todas maneras estallaban tras los orgasmos.
     No eran como el resto de las parejas amándose por las calles pálidas de soledad en Rancagua, todo cuanto podían hacer era ser distintos. La gente los miraba, no importaba. ¿Raros? Quizás.
     El futuro, de nuevo, no importaba. Pero en algún momento todo terminaría. Era algo de lo que ella solía hablar con frecuencia. Todo lo que sube tiene que bajar, pensaba Francisco, y es que ella no podía estar, cada noche, montada en él.
     Duró lo que duró. Francisco se había ido.

 Dos pastillas para dormir.

     Siempre es bueno traer a la mente ideas que van más allá de lo racional, pues Ella no sólo creaba sino planificaba sin necesidad de escribir o dibujar algún mapa.
     Ya ni siquiera, sumida en la tristeza, era algo más. El fundirse en el rincón de su habitación, sentada en el suelo, de rodillas en la frente, la locura de extrañar lo imposible era ahora rutina.
     Todos los días, mirando aquel muro vacío que era ahora el mar mismo del ahogo desesperado, eran para ella otra manera más de no dejar tiempo para dudas ni interrupciones.

Dos pastillas más.