viernes, 29 de agosto de 2014

"Mr. Graveyard" por Pablo Espinoza Bardi













Ilustración por Ana Oyanadel.







Los ángulos de la casona cambiaron de una forma vertiginosa. Un hedor impregnó todo el lugar dejando estupefactos al Señor y la Sra. Baylock. Los dos sintieron al unísono como una fuerza invisible les trituraba los huesos al tiempo que los azotaba de lado a lado contra las paredes. La sensación viscosa de aquella desagradable fuerza se tornó en un agudo dolor cuando unos inexistentes garfios cercenaban la piel de la pareja: cortando y mutilando. La sangre fluía de aquellos cuerpos de manera sobrenatural, como si la invisible entidad succionara los chorros de sangre que nunca llegaron a tocar el piso. Aquella noche, Mr. Graveyard veía la escena con gran satisfacción.

***


Poco se sabe del infame anciano que vive en la antigua casona rodeada de nudosos árboles y piedras garabateadas con extraños símbolos cerca del mar. En realidad, los temerosos habitantes no desean saber nada de él, pues muchas historias, de carácter poco cristiano, rondan tras aquella decrépita figura debido a los gritos inhumanos que se escuchan en ciertas épocas del año. Los habitantes del pueblo suelen ser muy supersticiosos y tienden a adornar de manera coloquial todo tipo de historias a la hora de referirse a tan excéntrico personaje, sobre todo, de una persona con tan irreales características. Lamentablemente todas las historias ganan algo de verdad en personas tan misteriosas y aborrecibles que se aíslan de la sociedad, pues existen extrañas y oscuras fuerzas que anidan en el inconciente del hombre, fuerzas que ganan terreno en largos periodos de aislamiento, terminando por dominar a la persona con cualidades excepcionales. Pero en algunas ocasiones, estas aptitudes impensadas en simples mortales toman contacto y conviven con aberraciones adimensionales que acechan desde los rincones más insospechados y ajenos a este mundo.
El anciano Graveyard no era la excepción.

La casona del infame anciano reflecta los horrores que vienen con la luna, al igual que sus crueles ojos amarillos que fulgen en un estado de demoníaca perversión. Este 29 de abril, el Señor y la Sra. Baylock experimentaron en carne propia el horror en su estado más primitivo... más cósmico. Algo nuevo de que hablar en el pueblo, algo nuevo para reunirse en torno a la chimenea y dejarlo plasmado generación tras generación: Nuevos gritos de agonía bajo una terrible noche.

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