viernes, 16 de octubre de 2015

"Compañeras de curso" por Michael Rivera Marín














Ilustración por Horacio Trino Mansilla.











Cuando pensaba en matarte, tenía muchas opciones divertidas a las que recurrir, sin necesidad de actuar protegida por la noche y las drogas, pues al ser compañeras de curso me hubiese sido muy cómodo tirarte desde el tercer piso al bajar la escalera cuando salíamos a recreo. La multitud enajenada hubiese sido mi coartada perfecta. O cuando tuvimos salidas pedagógicas, haberte tirado a las vías del metro.

Inclusive una visita casual al baño me habría dado la oportunidad de apuñalarte sin llamar la atención de los auxiliares de aseo… era más probable que una niña de otro curso te encontrara desangrándote antes de que lo hiciera una autoridad. Pero, ¿dónde estaría el placer si te mataba así? Y como ya se venía la fiesta del colegio, tendríamos los clichés necesarios para terminar con esta agónica espera de tres años.

Siempre pensé que en tercero medio nos separaríamos y no tendríamos que llegar a esta instancia, pero ahí estaba el puto destino para juntarnos y obligarme a matarte.

Oye, pero no llores, si no voy a continuar golpeándote hasta que te repongas un poco más, necesito decirte algunas cosas y quiero que me escuches con atención. Hazlo por mí, al fin y al cabo será la última conversación que tengamos. ¡Puta estúpida, deja de gritar! Llevas todo el día acá encerrada haciéndolo y no has sacado nada. ¿Acaso no has perdido la esperanza ya?

Me sorprende ver ahora tu actitud, porque siempre fuiste una mediocre. Entraste al curso humanista pensando que no habría necesidad de estudiar y que con tu alegría y belleza, todos debíamos aguantar tus estupideces y darte las respuestas de las pruebas. Estoy  segura  que  en  algún  minuto pensaste que nadie notaría cómo te aprovechabas de nosotros… pero yo no estaba dispuesta a justificar esa mierda.

¿Sabes qué me estimuló a actuar de esta manera? Vamos, no porque ahora te haya puesto una mordaza en la boca no vas a poder mover tu cabeza para responderme. No estás en posición de comportarte como una rota conmigo, así que no me hagas enojar o seré más dura y estoy segura que a este fierro no le importa tener que golpearte.
Como te decía en la mañana, me estimuló mucho la pesadilla que contaste en la clase de filosofía. Fue tan hermoso verte hablando ante el curso sobre esa montaña y el hombre que llevaba en una mano un hacha y en la otra tu cabeza, que me decidí a actuar y diseñé esta máscara para verme como el horrible asesino que describiste. ¿Te gusta? Te hice una pregunta. ¿Te gusta? ¡Responde, mierda! No me hagas repetirla. Mueve tu cabeza. No quiero descontrolarme por tu culpa... Muy bien hecho, para qué arruinar este momento haciéndote la ruda. Solo mírate y entenderás que es mejor limitarte a hacer lo que te pido. Veo que buscas con tu mirada dónde está el hacha, me gusta tu actitud. Si hubieses actuado así en el colegio esto quizás nunca hubiese sucedido.

Bueno, el fin está cerca, así es que tranquila. Solo quiero darte unos cuantos golpes más en las costillas, por aquellas veces en que levantaste la mano para decir una estupidez y arruinar la clase. Y te arrancaré un par de dientes con este alicate porque odiaba que fueras por la vida definiéndote como humanista cuando necesitabas justificar tus malas notas y tu mediocridad.

Oye, fue realmente cansador. El dentista hizo un muy buen trabajo en tu boca. Lástima que se haya perdido, pero cuando tenga dinero para arreglarme los colmillos, iré donde te atendieron a ti. Mira, mira, ahora te quiero presentar a alguien que se escapó de tus sueños… y está muy afilada. Ya, no llores, sí sabías que llegaría el momento, así es que recibe como se merece a tu amiga hacha.

No he empezado a cortarte y ya me estás arruinando el momento. Para que te calmes, quiero contarte que no ha llegado nadie preguntando por ti al colegio. Las clases han transcurrido con normalidad y no tenerte en ellas ha sido fabuloso. Es como si tu familia y nosotros hubiésemos asumido que gracias a la fiesta electrónica te perderías unos cuantos días y después volverías como si nada. Tus padres saben que eres una loquilla y eso es bueno, porque no se debe mentir a los viejos, menos a nuestra edad.

No supliques piedad en nombre de ellos, no seas descarada. Si al final tú y yo sabemos que les estoy haciendo un gran favor al librarlos de ti. ¿O acaso es justo que pasen vergüenzas justificando tus estupideces…? menos mal que has sido astuta y no quedaste embarazada de alguna de tus aventurillas, sino ahí matas a los viejos, porque tener que cuidarte a ti y al bebé sería injusto.

Probablemente tu muerte será llorada durante unos meses, no creo que años, porque tu hermana mayor se titula ahora de enfermería y el pequeño entra al colegio. Estoy segura que esos cambios llenarán el vacío que dejarás, si al final no eras más que otra hermana del medio. ¡Oh!, ¡lo siento!, no era mi intención que no pudieras despedirte de ellos, pero ya es tarde para ti. Recuerda que en religión nos enseñaron lo importante que era decirle a quienes amábamos nuestros sentimientos. Viste, debiste poner atención en clases. Por eso es mejor que ahora reces a todos los dioses posibles, porque voy a cortarte en pedazos y no me detendré ni siquiera cuando ya estés muerta. Quiero que tu cuerpo se vuelva lo más pequeñito que pueda para desaparecer tu cadáver y ver si logro engañar a la policía.

No seas tonta, no ahora, en tus últimos minutos de vida. Si no me convenciste de parar mis ataques cuando te arrastré desde el auto a este granero o en los momentos que te golpeaba, menos lo voy a hacer ahora que te develé mi identidad, pues irías a la policía a denunciarme. ¿Crees que me importa pensar en que tal vez vaya a la cárcel por tu culpa? Eso me tiene sin cuidado, es una de las posibilidades y acepté correr el riesgo cuando decidí matarte. Inclusive he pensado seriamente volver esto una práctica necesaria con aquellos que no merecen vivir porque arruinan mis días con su existencia. Como no tengo dinero para contratar a esos matones que harían lo que fuera por un poco de droga, no me queda otra opción que hacerlo yo misma.

Quizás sí sea descubierta y logre ser famosa con titulares en el diario y despachos en los matinales, inclusive puedo alcanzar para un reportaje en las noticias o un programa especial... Pero disfrutemos el momento, así que estira tu pie derecho, porque comenzaré cortando tus dedos… ¿No me harás caso? Entonces tendré que estirártelo  yo misma… tal vez eso lo haga más divertido aún.


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