"Hombres de Negro" por Aldo Astete Cuadra.

Abren los fuegos del especial lovecraftiano, la dupla de Aldo Astete en las letras y All Gore en la ilustración con el relato "Hombres de Negro".

Editorial: Especial de Lovecraft y más noticias.

Mes de H. P. Lovecraft, venta en verde de Austrobórea Editores para la reedición de las obras de Aldo Astete Cuadra y Pablo Espinoza Bardi, y lo nuevo de Ominous Tales.

"Rebeca" por Aldo Astete Cuadra.

Relato de Aldo Astete Cuadra, con el debut en los lápices de Johnny Aracena.

"Sueños Lovecraftianos" por Pablo Espinoza Bardi.

En el mes del mar de Chile del Terror, no podía faltar un relato lovecraftiano, a cargo de Pablo Espinoza Bardi en las letras y Alex Olivares en la ilustración.

"Solo" por Aldo Astete Cuadra.

Aldo Astete Cuadra, junto a los trazos de Ana Oyanadel, nos traen un relato enmarcado en nuestro mes del mar.

"Necrotesta Pedófaga" por Fraterno Dracon Saccis.

Continúa el mes del mar en Chile del Terror, con un relato de horror escrito por Fraterno Dracon Saccis e ilustrado por All Gore..

"Cuando se rompen las olas" por Aldo Astete Cuadra.

Inauguramos nuestro mes del mar con una publicación nocturna, presentada por la dupla Aldo Astete - Visceral.

jueves, 30 de agosto de 2012

"Cthulhu", por José Gabriel Espinosa



domingo, 19 de agosto de 2012

Especial de H.P. Lovecraft | Audio cuento #1


Ya dimos partida al especial de Lovecraft con el extracto "Lovecraft: Sobre su Percepción Privilegiada" del inédito libro de Sergio Fritz Roa “CRUZANDO EL UMBRAL: VISIONES SOBRE LA OBRA DE H. P. LOVECRAFT”.
Ahora  presentamos el primer capítulo de audio cuentos de este especial, con el relato "Necrópolis" de Aldo Astete Cuadra y música gentileza de Lluvia Ácida. Además del cuento de H.P. Lovecraft "En la Cripta" [14:00].
Para descargar el capítulo sigan este enlace.

"Necrópolis" por Aldo Astete Cuadra


Tambíén para escuchar en formato audio cuento aquí:

Muchas veces no sabemos qué nos impulsa a realizar determinadas acciones que, con la distancia otorgada por el tiempo, emergen como contradictorias, temerarias, hasta inverosímiles. Ahora que los fantasmas del recuerdo retornan a poblar la soledad de esta noche campestre, me siento movido por la necesidad de confesar ante una hoja blanca los acontecimientos de aquella época juvenil e infausta, quince años después de lo acontecido.
Un día erróneo de 1997 fui con dos amigos al cementerio a grabar algunas imágenes en video. Creíamos que luego, al revisarlas, podríamos ver lo que hubiese escapado a nuestros sentidos. Está de más decir que nos embargaba previamente una mezcla de miedo y fascinación, típica de la locura adolescente. Sin embargo, este sentimiento se acrecentaba con cada paso dado en dirección al cementerio del pueblo, necrópolis antigua de austeras edificaciones, pero de enormes dimensiones. Se había atestado de difuntos que habían obligado a inaugurar un cementerio nuevo, quedando éste en un completo estado de abandono. Es increíble lo solos y tristes que se quedan los muertos.
Nuestra temeridad más bien obedecía a una reacción ante la monotonía y el tedio en que nos sentíamos atrapados. No nos arrastraba historia o leyenda alguna que pudiera motivar nuestras volubles imaginaciones, menos creíamos tener la suerte de ver algo con nuestros propios ojos. A pesar de todo, pretendíamos filmar para luego desentrañar los misterios de la muerte que pudieran quedar inmortalizados en las cintas. Cada uno poseía una cámara con función nocturna, cada quien debía apuntar en distintas y opuestas direcciones, sin separarnos demasiado, sin perder el contacto.
Al llegar al portón de fierro forjado nos dimos valor para cumplir con nuestro cometido. Faltaban diez minutos para las tres de la madrugada, la hora nefasta. Thomás lo había oído en alguna película. Era la hora opuesta a la santa, las tres de la tarde, hora en que muriera Jesucristo. Tal vez en ese instante nuestras cámaras filmarían algo. Además éramos adictos al cine de terror y a los cuentos de Lovecraft que formaban parte de nuestro inconsciente, por lo tanto, pretendíamos probar y experimentar con estas sensaciones, ser partícipes de experiencias extremas, recurrir a la primera fuente y construir nuestros propios miedos. 

lunes, 6 de agosto de 2012

"Lovecraft: Sobre su Percepción Privilegiada" Por Sergio Fritz Roa


"H.P. Lovecraft"  por takoyakidaisuki
"H.P. Lovecraft"  por takoyakidaisuki

Suele ocurrir que quienes son los más inadaptados del mundo social, son sin embargo seres privilegiados en cualidades artísticas. Podríamos dar innumerables ejemplos. Rimbaud y van Gogh, son suficientemente conocidos.

En Lovecraft ocurría lo mismo; incluso de forma más intensa.
"Pero sus ojos habían estado toda la tarde mirando fascinados: se había extraviado en el país de las hadas" .

En efecto, mientras su "roce social" y su capacidad laboral disminuía con el tiempo, su mundo interior crecía y se alimentaba de la materia de los sueños. Tomaba prestada una luz no perceptible para la mayoría. Una luz, decimos, que lo confrontaba con la, en juicio de Lovecraft, terrible realidad diurna. Tal vez por ello prefería el silencio, la noche y la soledad. Trinidad que no todos eligen; y que incluso la mayoría teme.
Con ello la mirada se hacía más intensa, para dirigirse hacia regiones no habituales. La intuición ya no sólo era literaria, sino filosófica. Y aun cuando HPL renegaba, tanto en sus conversaciones como correspondencia, de toda forma de espiritualidad, sin embargo su prosa cada vez buscaba más en lo preternatural una respuesta, un camino donde expresarse. Novelas como “El color que cayó del cielo”, “El susurrador de las tinieblas” y “El llamado de Cthulhu” muestran muy bien el afán de nuestro autor por escudriñar en los misterios de la vida y el universo.