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martes, 9 de julio de 2013

RESEÑA + CONCURSO: "Urlo", lo usual es la putrefacción por Aldo Astete Cuadra



Urlo es un libro que nos lleva al borde de la locura y para los más sensibles, al desagrado, pese a que muchas veces debemos hacer un alto para digerir horrendas escenas, maniáticas necrofagias y parafilias que se presentan como «lo normal» en cuadros claustrofóbicos. En Urlo, lo usual es lo que conlleva a la muerte violenta e injusta, donde triunfan los antagonistas, los maniáticos, los desequilibrados, estúpidos, retrasados, psicóticos y deshumanizados hombres que no le temen a las consecuencias de actos demenciales, pero que en Urlo son lo usual, lo cotidiano, la carne de cada día. 

Todo es carne se plantea al inicio, y desesperación agregaría yo. Intuir que si en alguna oportunidad caemos, convirtiéndonos en víctimas, no habrá manera de volver, todo se habrá podrido, agusanado y lo usual vuelve a ser lo podrido, y el urlo o alarido, que está previo a todo aquello, a la desesperación ante la tortura con fines indefinidos, sádicos y perversos. Lo usual será la descomposición de un orden, de un cuerpo, de los restos de un cuerpo, lo que alguna vez fue vida, pero que se ha convertido en caldo de cultivo para otras vidas, para las larvas y las moscas. La maldad y la deshumanización será lo usual, lo cotidiano. 

La frialdad para desechar la vida, la amoralidad desquiciada se apodera de todo el libro, de los poemas y los relatos, estructura que no se adapta a los formatos o esteticismos conservadores. Este es un libro poco conservador, es una rareza en nuestra literatura:, el gore y el terror unidos para inutilizar nuestros filtros, ponernos descuartizados contra la pared, sumergiendo nuestras cabezas en las vísceras de una moral rancia, en nuestra capacidad de discernimiento, libre albedrío o gusto estético.

Una vez que iniciamos la lectura de Urlo somos apoderados de un instinto asesino que se encuentra dormido, apaciguado por nuestras convenciones del buen gusto, de la belleza estética, del bien, del cristianismo, de la cordura. Una vez abiertos nuestros sentidos, nuestras capacidades empáticas y disfuncionales, el ser oscuro que habita recluido en nuestro calabozo interior a la lectura de Urlo, se tornará hipnotizante, desequilibrante en su devaneo destructivo antimoral.