| 'flower' ilustración por Skirill |
Desde la primera vez que vine a playa Caliza en mi temprana adolescencia, me llamó la atención un cerro en cuya cima había una arboleda. Poca gente reparaba en las lejanas siluetas y de hacerlo no les daban importancia alguna. En cambio a mí, aquel detalle del paisaje me intrigaba en demasía. En una ocasión intenté llegar a la cúspide, impidiéndomelo su ladera de inclinación demasiado vertical para mis entonces pueriles miembros.
Playa Caliza es una bahía de difícil acceso, a unos cincuenta kilómetros al oeste de la ruta 5 norte. Un buen vehículo y un hábil chofer son necesarios para llegar sin contratiempos, ya que el camino es rocoso y serpenteante, siendo en las épocas de lluvia aun más difícil transitar, por el reblandecimiento del terreno y los consiguientes aludes.
El pueblo en si es muy pequeño, dominado al oeste por el frío Océano Pacifico, al este por la Cordillera de La Costa y de norte a sur hay planicies en que abundan rocas y pircas en ruinas. La vegetación se reduce a arbustos y cactus, pero ni un solo miserable eucalipto, ni siquiera un pino desnutrido, excepto sobre aquel peculiar relieve.

















