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| "H.P. Lovecraft" por takoyakidaisuki |
Suele ocurrir que quienes son los más inadaptados del mundo social, son sin embargo seres privilegiados en cualidades artísticas. Podríamos dar innumerables ejemplos. Rimbaud y van Gogh, son suficientemente conocidos.
En Lovecraft ocurría lo mismo; incluso de forma más intensa.
"Pero sus ojos habían estado toda la tarde mirando fascinados: se había extraviado en el país de las hadas" .
En efecto, mientras su "roce social" y su capacidad laboral disminuía con el tiempo, su mundo interior crecía y se alimentaba de la materia de los sueños. Tomaba prestada una luz no perceptible para la mayoría. Una luz, decimos, que lo confrontaba con la, en juicio de Lovecraft, terrible realidad diurna. Tal vez por ello prefería el silencio, la noche y la soledad. Trinidad que no todos eligen; y que incluso la mayoría teme.
Con ello la mirada se hacía más intensa, para dirigirse hacia regiones no habituales. La intuición ya no sólo era literaria, sino filosófica. Y aun cuando HPL renegaba, tanto en sus conversaciones como correspondencia, de toda forma de espiritualidad, sin embargo su prosa cada vez buscaba más en lo preternatural una respuesta, un camino donde expresarse. Novelas como “El color que cayó del cielo”, “El susurrador de las tinieblas” y “El llamado de Cthulhu” muestran muy bien el afán de nuestro autor por escudriñar en los misterios de la vida y el universo.
Con ello la mirada se hacía más intensa, para dirigirse hacia regiones no habituales. La intuición ya no sólo era literaria, sino filosófica. Y aun cuando HPL renegaba, tanto en sus conversaciones como correspondencia, de toda forma de espiritualidad, sin embargo su prosa cada vez buscaba más en lo preternatural una respuesta, un camino donde expresarse. Novelas como “El color que cayó del cielo”, “El susurrador de las tinieblas” y “El llamado de Cthulhu” muestran muy bien el afán de nuestro autor por escudriñar en los misterios de la vida y el universo.


















