"¿Las Largas Noches de Invierno?" por Fraterno Dracon Saccis.

¿Quieres saber quién viaja en esa brisa que remueve las páginas de tu lectura? Ilustrado por el maldito All Gore.

"¿Te sientes hoy con suerte?" por Pablo Espinoza Bardi.

Pablo Espinoza Bardi nos trae un escalofriante relato, ilustrado por la hábil mano de Visceral.

"Teofagia" por Fraterno Dracon Saccis.

Para cerrar este gran año, Fraterno Dracon Saccis y Khaoz Vortexx nos presentan "Teofagia", una nueva entrega del desafío "Imago Hallucigenia".

"Enmascarados" por Aldo Astete Cuadra.

En una nueva entrega del desafío Imago Hallucigenia, Aldo Astete Cuadra nos trae el relato "Enmascarados", inspirado en la pintura de All Gore "Realidad Oxidada y Diluida".

"Me reventaste la cabeza" por Fraterno Dracon Saccis.

En la segunda entrega del desafío Imago Hallucigenia, Fraterno Dracon Saccis nos trae el relato "Me reventaste la cabeza", inspirado en la pintura de All Gore, del mismo nombre.

"La Chiesa" por Pablo Espinoza Bardi.

Primera entrega de nuestro "Desafío Imago Hallucigenia", un relato inspirado en la ilustración de Khaoz Vortexx.

"Noches en vela por mami" por Fraterno Dracon Saccis.

Un relato de horror Slasher, acompañado de la ilustración de Alex Olivares.

Reseña | “En el Bosque” de Aldo Astete Cuadra.

Un nuevo relato, parte de la miitología lárica de Aldo Astete, acompañado de los trazos de All Gore.

Reseña | “Austronomicón: Los Nombres Perdidos del Sur” de Pedro Díaz Cartes.

Gánese una copia autografiada de "Austronomicón: los nombres perdidos del sur" de Pedro Díaz Cartes + un mapa gigante, leyendo esta reseña y participando en el concurso. El aniversario de Chile del Terror viene con todo.

Editorial: Segundo Aniversario y el comienzo de una nueva etapa.

Los invitamos a un breve recuento y por último, pero no menos importante, un trascendental anuncio...

"La Horrenda Efigie del Dios Necrófago" por Pablo Espinoza Bardi.

Pablo Espinoza Bardi nos deleita con este relato de terror gótico, acompañado de la ilustración del inefable All Gore.

"Funesta Luz" por Patricio Alfonso.

Con un relato de horror cósmico, regresa a nuestro hogar el infame Patricio Alfonso, acompañado por los terribles trazos de Alex Olivares.

"Encuentro en el Parque" por Michael Rivera Marín.

El dolor es tan grande, que lo ha cegado, incapaz de ver sus propias manos... Ilustrado por Ana Oyanadel.

"Jeffrey Dahmer" por Ana Oyanadel y Fraterno Dracon Saccis.

Luego de la resaca post Halloween, los invitamos a cenar en el Restaurante 213, con el chef Jeffrey Dahmer.

"Andréi Chikatilo" por Khaoz Vortexx y Fraterno Dracon Saccis.

El debut de Khaoz Vortexx ilustrando al Carnicero de Rostov para Chile del Terror, junto al texto de Fraterno Dracon Saccis. En el Especial de Halloween: Asesinos en Serie.

"Albert Fish" por Visceral y Pablo Espinoza Bardi.

Una nueva entrada de nuestro especial de asesinos en serie, con la dupla Olivares - Astete .

"Manuel Octavio Bermúdez" por Alex Olivares y Aldo Astete Cuadra.

En una nueva entrega del especial de asesinos en serie, hace su debut en Chile del Terror ilustrando a Albert Fish, el nuevo miembro del Staff: Visceral, junto a Pablo Espinoza Bardi.

"John Wayne Gacy" por All Gore y Fraterno Dracon Saccis.

La primera entrega de nuestro especial de Haloween, dedicado a los asesinos en serie, a cargo de All Gore y Fraterno Dracon Saccis.

"Candyman" por Pablo Espinoza Bardi.

El estreno de un conocido de Chile del Terror, ahora formando parte de nuestro staff. Ilustración por Alex Olivares.

"Leda y Compañía" por Patricio Alfonso.

Inquietante relato, cargado de simbolismo y pasajes entre líneas. Ilustración de All Gore..

"La Torre de Carne" por Aldo Astete Cuadra

Alucinógeno final para el especial de CULT of Goczecocogch. Ilustrado por All Gore.

"Arte y Culto a Goczecocogch" varios autores.

La adoración a Goczecocogch tiene su faceta gráfica, en las manos de Ana Oyanadel, All Gore, Alex Olivares e Ighor Alarcón.

"El Culto - Demo I" por Fraterno Dracon Saccis.

Un artículo musical sobre la primera banda de metal de Chile, enmarcado en el especial de CULT of Goczecocogch, con el trabajo gráfico de Ana Oyanadel.

"El Sueño del Psiquiatra" por Aldo Astete Cuadra.

Puntapié inicial al especial de CULT of Goczecocogch. Ilustración de All Gore.

"El Hombre Marino" por Aldo Astete Cuadra.

Última entrega del especial mitológico, ilustrado por Alex Olivares.

"Beatriz" por Fraterno Dracon Saccis.

Una nueva pieza del especial mitológico de septiembre. Ilustrado por All Gore.

"Snuff" por Rodrigo Figueroa.

Poema ganador del concurso "Urlo" Lo usual es la putrefacción. Ilustrado por Ana Oyanadel.

viernes, 18 de abril de 2014

"El indiferente brillo de la luna" Por Fraterno Dracon Saccis













Ilustración por All Gore







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A esa altura la muchacha ya solo vomitaba bilis.
Miraba al cielo nocturno cubierto de nubes. La mezquina luz de la luna apenas las atravesaba.
No lograba dar con la salida de ese agujero inundado de fango maloliente. Por más que lo intentaba no evitaba caer. Sus manos hacían contacto con cosas que solo podía imaginar, pero que su mente se negaba a hilar la frase que las describía. Además un dolor agudo parecía partirle la cabeza desde la nuca hasta la frente.
Otra cosa era el olfato.
El hedor de lo que fuese en lo que estaba chapoteando era urticante, era como un brazo que se introducía por la boca retorciéndose en el esófago, hasta apresar la bolsa estomacal y jalarla al exterior...
 … y otra vez una arcada la derribó. Regurgitó un escupitajo ácido y al tratar de levantarse su mano se aferró a una cavidad pegajosa, dura y recubierta de pelo.
Un claro de nubes permitió que la luna iluminase sus sospechas.
Sus dedos se hundían en las cuencas de un cráneo.
Un grito seco y ronco escapó de su garganta, desgarrada de tanto vomitar. Retrocedió, intentando en vano escapar del macabro hallazgo, para tropezar y encontrarse de cara con la verdad que destrabó su lengua y formó la oración con otra descarga de bilis.
“Estoy nadando en cadáveres”.

viernes, 11 de abril de 2014

"La Tormenta" por Aldo Astete Cuadra













Ilustración por All Gore







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Hoy por la mañana, al caminar por las playas de Cancerá, presentí que los aires fríos no sólo eran a causa del inicio del invierno austral. Hemos dejado el solsticio hace días, ya me parecía raro que nada sucediera, por eso fui hasta la playa, a contemplar Licilia. Para mi sorpresa había una total ausencia de seres vivos, ninguna gaviota o zarapito, pese a que el mar, en su retirada, dejaba a la vista enormes extensiones de un fondo marino insospechado, de un verde intenso que contrastaba con el gris de la mañana, mientras que el sol pugnaba por irradiar entre el manto nuboso.

Afuera se gesta la tormenta, el viento huracanado, la tromba marina y el tornado, todos se han unido en una danza macabra. Intuyo que éstas son las ocasiones propicias para que emerjan aquellos que no desean ver la luz de las estrellas. La lluvia copiosa y el temporal ocultan, más que la oscura noche de luna nueva, aíslan tanto como el miedo más recóndito del ser humano. Es el momento adecuado para que los demonios nos visiten.


Estamos incomunicados, incapaces de hacerles frente en medio del desorden climático, de los truenos que provocan temblores, de los rayos que con su luz y energía dejan sin luz a los pueblos, para que el mal retome su dominio mientras dure la tormenta. A nadie le extrañará algún incendio, nadie cuestionará un naufragio ni accidentes horribles que ocurren por doquier.

martes, 8 de abril de 2014

Prólogo de Sergio Fritz Roa para "Chile del Terror - Una Antología Ilustrada"


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1.-
Se suele confundir lo oculto con lo inexistente. Se cree que una cosa, por estar escondida, no debe existir. Esto es falso. El no ser visible a la generalidad no implica invisibilidad en sí. Algo semejante ha ocurrido con la literatura de horror en Chile.

Si bien es cierto, no suele figurar entre las más demandadas en las librerías y, pocas veces, ha merecido la atención de los críticos (oficio, por lo demás, cada vez más mediocre y comprometido con las grandes editoriales más que con el público), su presencia es concreta. Aunque oculta y acechante, la literatura de horror sí existe en Chile, desde hace más tiempo de lo que se podría creer; y algo no menor: en el momento actual ¡goza de muy buena salud!

2.-

La literatura chilena, a pesar de lo novel que es, ha sido capaz de lograr una riqueza de tendencias impresionante. Esto puede entenderse en países con culturas centenarias o incluso milenarias como  Francia, las tierras británicas, Rusia o Alemania. Sin embargo, Chile, joven patria y dotada de una pequeña población, también ha originado una cantidad de ríos, bifurcaciones temáticas profundas.

¿Obras épicas? Pues sí, La Araucana. ¿Criollismo? Mariano Latorre. ¿Literatura marítima?, Salvador Reyes y Francisco Coloane. ¿Vanguardismo? Vicente Huidobro, Juan Emar, Jorge Cáceres. ¿Surrealismo? El interesante grupo La Mandrágora (Enrique Gómez Correa, Jorge Cáceres y Braulio Arenas). ¿Poesía social, combativa? Pablo Neruda, el otro Pablo (De Rokha),  Efraín Barquero, Andrés Sabella. ¿Esoterismo? Miguel Serrano, John Baynes (seudónimo de Darío Salas), Ramasse  Radulla. ¿Psicológica? José Donoso, Adolfo Couve, la profundísima María Luisa Bombal. ¿Literatura moderna y honesta? Roberto Bolaño.   ¿Poesía macabra? Boris Calderón. ¿Ciencia ficción?, el gran Hugo Correa, Antonio Montero, Sergio Meier. ¿Policial?, una obra digna del cine: El sociode Jenaro Prieto, autor que ha de mencionarse junto a Alberto Edwards, Roberto Ampuero, Díaz Etérovic, entre otros. ¿Literatura lumpen?, Alfredo Gómez Morel, Luis Rivano, Armando Méndez Carrasco. Y así, cada tendencia posible de imaginar ha encontrado en este suelo y en esta sal distintos exponentes, pues Chile es, de alguna manera como la leyenda quiere, el residuo de lo que le quedó a Dios, luego de haber creado el mundo. El paisaje nos determina. No puede ser de otra forma. Y este abanico de climas, parajes, pueblos,  desiertos, angostura, soledad, etc., necesariamente ha de influir en los distintos seres que la han poblado. Los escritores, al ser más sensibles que el resto de la población, han sido los reflejos vivos de este Chile-crisol.

3.-

La otra particularidad de gran parte de la literatura nacional es un humus patético, melancólico y opresor: gente vestida de negro, parquedad en el lenguaje, frialdad en el trato con el desconocido. No obstante,  también destaca el imbunchismo (culto a lo feo en palabras de ese psicólogo social tan notable que fue Joaquín Edwards Bello), tendencia a los crímenes más crueles, alcoholismo, etc. Pero lo que es a nivel privado, se manifiesta peor aún en la esfera fiscal. En Chile la tortura y la violencia por el Estado son históricas: Masacre de la escuela Santa María de Iquique, matanza de Ránquil, jóvenes asesinados en el Seguro Obrero, opresión al pueblo mapuche, 1973; y un largo etcétera.  Sin embargo, ya viene de antes, mucho antes, por cierto, y se expresa en las leyendas, en esa lucha del hombre con el paisaje, con el diablo y con esos seres mitológicos que pueblan nuestro país. Y es debido a estos elementos donde surge la literatura de horror nacional.

miércoles, 2 de abril de 2014

Editorial: Se acerca el fin...



El fin está cerca…

El fin de la venta en verde de nuestro primer —y esperamos que no último— libro, Chile del Terror – Una Antología Ilustrada, y poco a poco se han ido adhiriendo a lo largo del país, personas que han creído en nuestro trabajo y han invertido unos pocos pesos en obtener un trabajo independiente pero no por ello menos dedicado. Como ha dicho Sergio Fritz Roa en su prólogo “constituirá un hito dentro de la historia de la literatura de terror nacional”. Es un hecho innegable que la variopinta procedencia de los autores es una característica ya digna de elogiar, mas no es la médula del compilado. La verdadera fuerza radica en la heterogeneidad de voces y su comunión con las ilustraciones, que funcionan tanto de forma independiente como en su conjunto.

Si esto es verdad se lo dejaremos a ustedes, queridos lectores.

Aunque antes, déjennos seguir persuadiéndolos de adquirir nuestra antología con el siguiente teaser...

Música y edición de video por Rodrigo Vásquez.
Ilustraciones por Ana Oyanadel, Alex Olivares, All Gore, Francisco Visceral y Khaoz Vortexx


Aquí han podido tener un acercamiento a la parte gráfica del libro, además de algunos leves trazos de los conceptos que encontrarán en los relatos. Esperamos que compren sus tickets para viajar en este tren del horror, cuyos diez vagones de paredes rasguñadas por demonios, los llevarán a un paseo por lo más retorcido de la carne y la imaginación.

Lee el prólogo de la antología por Sergio Fritz Roa AQUÍ
Conoce cómo participar en la venta en verde AQUÍ.
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martes, 4 de marzo de 2014

"El Espejo" por Paul Eric













Ilustración por Ana Oyanadel







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Mojó su rostro con agua fría. La nieve, que caía incesante allá afuera, ayudaba a que su cuerpo se entumeciera. John sintió como cada uno de los vellos de sus brazos se erizaban. Tomó entonces una de las muchas toallas que había en uno de los tantos tocadores de aquella mansión, y se la llevó a la cara. ¿Realmente iba a hacer lo que el señor Letter pedía? Sin darse cuenta, la toalla cayó pesada al suelo —fina baldosa de un gris oscuro, que parecía un gran diamante encerado—. Se puso de pie y vio su rostro en el espejo: parecía más demacrado que de costumbre. Más blanco que ayer, más frío que el mes anterior. Sus ojeras cansadas eran como la punta de dos cucharas derretidas. Los labios delgados estaban agrietados, rojos como la sangre de una inofensiva criatura recién nacida.

Tuvo esa sensación única de que alguien más lo miraba tras su reflejo. ¿Acaso era él mismo? «No importa» concluyó. Ya tenía puesto el delantal blanco y se acomodaba los guantes de goma. Suspiró, y se dirigió a la puerta, tras la cual esperaba Donald Letter.

Había otro hombre allí; el criado; quien había dedicado la mayor parte de su vida a los servicios del señor Letter —según había oído antes en las cercanías por los lugareños. La primera vez que había entrado a la mansión, hacía ya una semana, notó que el criado —siempre vestido de un traje de completo negro y corbatín— lo vigilaba con la mirada. No había conversación entre ellos dos salvo cuando John llegaba, en su Fleetwoon gris del cuarenta y uno: lo único que John realmente se había animado a comprar para él mismo. El resto era todo para su esposa Irene y su pequeño hijo, Johnny. Los colegas a veces le hacían bromas en el hospital sobre el antiguo Fleet. Pero él se sentía, en cierta forma, identificado con el coche, pues también tenía cuarenta y un años. 

Ahora que tenía a Donald Letter ante sus ojos, acostado en una camilla de patas de acero y soporte metálico, por alguna razón John recordó su coche. Lo imaginó en el inmenso jardín sin techo, aguantando cada uno de los gruesos copos de nieve cayéndole encima. Comparó la barba blanca de Letter con el paisaje de afuera. Era probable que no fuera, siquiera, parecida. La de su paciente resultaba aún más pálida; como la leche.

El doctor John Ridell inició el trayecto hacia el cuerpo del anciano, hacia la cirugía que había aceptado realizar, pese a que nunca antes algo como lo que estaba a punto de realizar había sido siquiera considerado por la medicina moderna.

martes, 18 de febrero de 2014

"Vórtice" por Fraterno Dracon Saccis













Ilustración por Visceral







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—Daniel, llévate a tu hermana en la camioneta…
—Pero papá, si yo no sé…
—Ya sé que en la noche sacas las llaves. No vamos a discutir eso en este momento. Ándate con tu hermana y cuando esto se calme nos juntamos.
—No quiero dejarlos, vámonos todos.
—Hazme caso que todo se va a arreglar.

Daniel sabía muy bien que no volvería a ver a sus padres con vida. La muerte de la madre era inminente. La infección del tobillo había derrotado a cada uno de los antibióticos administrados, esparciendo su color necrótico por toda la pierna hasta la zona de la ingle. Daniel también sabía que, lo que la había mordido no fue un perro.

—Hijo, voy a estar bien. Lo mejor es que ustedes vayan al regimiento primero —la mujer tosió hasta que los labios se le humedecieron de sangre. Se tapó la boca intentando disimularlo—. Después que ustedes lleguen, los militares nos vendrán a buscar.
—Pero mamá, hace rato que no sabemos nada de la zona de seguridad.
—Las malas noticias son las primeras en saberse, así que no ha de haber ningún problema —intervino el padre, mostrando molestia por los peros de su hijo—. Ustedes hágannos caso y todo va ha salir bien.

La madre aprovechó el momento para escupir coágulos en una toalla y limpiarse la boca con esta. Los rastros de sangre parecían lápiz labial descorrido. Nadie hizo comentario alguno.

—Mis niños —extendiendo los brazos para que se acercaran—, no se preocupen de más, que luego me voy a poner en pie y vamos a estar juntitos de nuevo.

Continuaron abrazados entre lágrimas, hasta que la madre sufrió otro acceso de tos.

Comprendiendo que los padres los intentaban proteger y que no habría manera de hacerlos cambiar de opinión, Daniel tomo de la mano a su hermana de doce años y se dirigieron en la camioneta a la zona de seguridad indicada por las autoridades. El último comunicado oficial lo habían escuchado hacía dos semanas, antes de que la electricidad y las comunicaciones desaparecieran de forma definitiva de sus vidas.

Daniel le aconsejó a Sara, cuatro años menor, que se acurrucara a dormir y aprovechara de descansar mientras duraba el viaje. La niña en poco rato cayó en un sueño profundo.

El trayecto transcurrió sin mayores sobresaltos que algunos muertos que se abalanzaban al vehículo y que al ser embestidos, reventaban como tomates podridos. Poco les faltaba para llegar cuando a Daniel algo comenzó a inquietarlo. A medida que se acercaban al recinto militar, la cantidad de cadáveres caminantes en vez de disminuir como sería la lógica, aumentaba. Varios de ellos con trajes mimetizados.

Al fin llegaron al frontis del regimiento.

jueves, 6 de febrero de 2014

"This Magic Moment" por Pablo Espinoza Bardi













Ilustración por Alex Olivares







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     Cuando entré a aquella casa ya estaban muertos… claro, aún no lo sabían, pues eran materia prima para mis impulsos.
     …Lou Reed nos hablaba sobre este «mágico momento» en la radio.