
Ilustración por Alex Olivares
.
Sentí el gozo triunfal e incontenible de moverme
libremente en el agua,
hacia una meta que vislumbraba vagamente.
(El Sello de R’lyeh, August Derleth)
Me es difícil saber a ciencia cierta dónde me
encuentro, todo me es ambiguo. Sólo tengo recuerdos vagos de una vida
aparentemente inventada e ilusoria. Quizá sea el producto de un mal sueño, de los
que son muy difíciles de despertar. Pero mi mente trae constantemente recuerdos
repetitivos, de esos que te los llegas a creer y, sin embargo, resultan
totalmente contradictorios a la hora de emitir un juicio o una respuesta
sensata.
¿Otras vidas? Posiblemente.
El sueño involucionado comienza en una pequeña
biblioteca, en la que me instruí en un primigenio-terror-fusionado tras ásperas
y polvorientas páginas. Sin saber, me había iniciado en lo oculto y hermético,
y en la literatura al mismo tiempo. En aquellas protervas lecturas envueltas en
pasión epiléptica vi un libro que llamó mi atención… se trataba de un cuento de
terror, de esos de nombre extraño. Su nombre; “La llamada de Cthulhu”. Pero más
extraño aún y como un punzante dèjá vu, me resultaba el nombre de aquel demencial escritor: H.P Lovecraft.




















